Los secretos de un buen maridaje

La cerveza es sin duda la bebida más variada del mundo. Con más de doscientos estilos diferentes, resulta casi imposible no encontrar un plato de comida al que no le vaya bien una.
Si revisamos los ingredientes de la cerveza los distinguiremos por aportar cada uno un carácter específico. Así pues, los granos aportan sabores a pan, tostado y caramelo; los lúpulos dan un carácter herbáceo, cítrico o resinoso; y la levadura aporta sabores afrutados o especiados y dirige toda la sinfonía de sabores. También encontramos cervezas que incluyen alguna especia o fruta, como la Ibosim Rosemary con piel de naranja y romero.

Teniendo en cuenta estos perfiles en cada cerveza, podemos buscar platos que de alguna manera generen algo especial. Quizás la cerveza pueda potenciar el sabor de la comida (o al revés), quizás la combinación pueda recordarnos al sabor de una tercera cosa, o quizás el contraste entre las dos nos seduzca con una sucesión maravillosa de sorbos y bocados, un hipnótico partido de tenis en nuestro paladar.

Una de las cosas que tenemos que tener en cuenta para encontrar un buen maridaje es que la comida y la bebida sean de una intensidad similar; si no es así, una pasará por encima de la otra, anulándola. Esto es particularmente importante en la combinación de cervezas con entrantes o ensaladas. En este caso deberíamos escoger una cerveza ligera y de baja graduación alcohólica. Recomiendo especialmente cervezas con una buena cantidad de lúpulo para combinar con achicoria o rúcula y una buena vinagreta. La cerveza, a diferencia del vino, combina perfectamente con sabores ácidos.

Algunas cervezas maridan fantásticamente con sabores picantes y muy especiados, los suavizan y nos dan un contrapunto refrescante, en este caso recomendaría cervezas con un poco más de cuerpo, bien lupuladas, amargas y afrutadas. Con este tipo de cervezas también quedan muy bien el ajo y el pimentón.

Si hablamos de quesos es imposible restringirse a un solo tipo de cerveza, hay tantos quesos como cervezas y son uno de los maridajes más utilizados. Gracias al gas carbónico y a su frescor, la cerveza tiene la propiedad de limpiar la grasa del paladar, por lo que no se anulan las papilas gustativas, cosa que sí pasa con el vino. De hecho, antiguamente, los comerciantes de vino solían disimular los defectos de sus vinos ofreciendo a sus clientes un poco de queso para acompañar las degustaciones (de ahí la expresión “te la han dado con queso”).

Si vamos a usar brasas para cocinar buscaremos una cerveza con maltas más tostadas, que serán de un color más oscuro o negro, y si usamos aliños o especias lo tendremos en cuenta a la hora de escoger una cerveza más caramelizada o una más seca.

A la hora de hablar de postres también se abre todo un mundo. Son especialmente notables las combinaciones entre el chocolate y las cervezas negras, elaboradas con maltas torrefactas.

En Cervezas Ibosim elaboramos maridajes personalizados de varios tipos, con degustación de nuestras cervezas, y adaptados a cualquier tipo de evento, público o privado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s